De gotas, gotones, charquitos, lagos y lagunas


He de confesar que, después  de lo vivido el pasado martes en esta ciudad, no había vivido yo algo semejante… o al menos no había sido consciente de la cantidad de agua que ha pasado por debajo de mis ruedas… bueno, las mías no, las de mi coche. El caso es que, cuando ves bajar un río de agua por una calle principal te preguntas porqué toda ese agua baja por ahí y no por donde debe… o donde debería. Tan preparados que estábamos y nos hemos ahogado en el mismo vaso de agua… o jarra.

¡Que "noraogamor"!
¡Que "noraogamor"!